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Un pez se encontraba en su pecera jugueteando con las olas que creaba con su propio movimiento cuando el agua comenzó a derramarse sobre el enchufe y causó un cortocircuito. El cortocircuito derritió la tapa de plástico de la pecera. El plástico empezó a quemarse sobre la alfombra, afortunadamente encendiendo la señal de alarma. Gracias a la alarma, los habitantes de la casa se despertaron y consiguieron huir a tiempo. El pez tuvo menos fortuna que los humanos. Debido al cortocircuito la pecera estalló en pedazos y se despedazó sobre la alfombra.